Frescos, mosaicos y restos de casas de baños son el testimonio de una cultura del agua con más de 2000 años de historia.

Hungría cuenta con un patrimonio en fuentes y manantiales de aguas minero medicinales considerado como uno de los más importantes de Europa. Su red hidrográfica es una riqueza de incalculable valor, ya que buena parte del territorio húngaro, guarda en el subsuelo una auténtica reserva de aguas geotermales y minero medicinales.

De los 1.372 manantiales termales actualmente conocidos, casi 300 son utilizados como baños y uno de cada diez están en la capital. Eso significa que hay más de 130 manantiales minerales y medicinales en Budapest. Unas 221 fuentes de aguas minerales y 203 manantiales de aguas medicinales. Budapest tiene acreditados unos 20 balnearios o fürdö. Además se han contabilizado unas 385 ciudades con balnearios de las cuales 13 se le han otorgado certificado de espacio saludable.

La mayoría de las aguas medicinales son efectivas en el tratamiento de las enfermedades de movimiento y hay algunas que ayudan en problemas ginecológicos, enfermedades de la piel o, en la modalidad de curas mediante bebida, enfermedades de estómago y desordenes de riñón. Para procesos reumáticos 5 yacimientos de barros medicinales siendo Héviz, uno de los más reconocidos internacionalmente.

Recomendamos las cuevas medicinales para el tratamiento de problemas respiratorios; la efectividad de los tratamientos se debe al aire limpio y con gran humedad. Del total de las 5 cuevas medicinales, la más conocida es la de Josvafo en el Parque Nacional de Aggtelek, declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad.

Una especialidad particular en el norte de Hungría es un viento en la corteza terrestre (una mofeta) que desprende gases conteniendo bióxido de carbono y que es utilizado con fines curativos. Este es un baño seco recomendado para aquellos que tienen problemas de corazón o circulatorios, tensión alta y enfermedades de la piel. También está recomendado para tratamientos de seguimiento con fines recreativos.

Cultura del agua

En 1934 Budapest fue reconocida como la ciudad de balnearios por ser la capital con más de 130 manantiales. De ahí que elegir un balneario o centro termal es solo cuestión de gusto; los hay por todo el país y de todos los estilos. En cualquier caso es siempre una experiencia inolvidable e imprescindible.

Durante la “belle epoque” y a lo largo de todo el siglo XX, los balnearios húngaros fueron la atracción más deseada de las clases altas, que hicieron del rito de “tomar las aguas” un singular acto social. El centenario y mítico balneario de Gellért, el más conocido y el más bello, situado en el corazón de Budapest, contó entre sus ilustres huéspedes a personajes como Visconti, Arthur Rubinstein, Richard Nixon o la reina Juliana de Holanda, que pasó en él su noche de bodas en 1937. Todos ellos disfrutaron de las caricias de las salutíferas aguas.

Pero lejos de ser considerados lugares de elite, los balnearios gozan de gran popularidad entre todas las clases sociales. El régimen prosoviético que gobernó el país durante cuarenta años en la última mitad de siglo, dio un gran impulso a la construcción de estaciones termales. De los más de 450 edificios habilitados para tomar los baños, un tercio fueron construidos en este periodo.

Los turcos, muy aficionados al baño, dieron un gran impulso a la construcción de estaciones termales. Entre 1541 y 1686 se edificaron al menos una docena de balnearios al más puro estilo otomano, con cúpulas de cobre y el característico remate de la media luna en lo alto. Los baños turcos Király, con más de 450 años es uno de los más antigüos de Europa. Junto a los otros famosos baños como Rácz, Rudas y Lukács, todos se encuentran en la parte de Buda, declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad.

Es de obligada visita relajarse en los baños y piscina de Széchenyi, el mayor balneario de agua termal de Europa. Está situado en la parte de Pest, en la capital Budapest. El monumental edificio de estilo barroco renacentista no le defraudará.

Resulta de interés recorrer sus amplias y luminosas salas de piscinas donde se puede percibir el efecto de la cultura balnearia de los romanos en las bañeras, la cultura de los griegos y las huellas de la cultura balnearia del norte (Finlandia y Rusia).

Entre otras curiosidades, los húngaros acuden a sus balnearios para tratar dolencias reumáticas, estomacales, ginecológicas, cardíacas de la piel o los huesos. Pero otros lo hacen como un acto social más, siguiendo una tradición milenaria que les permite reunirse con sus amigos, familia, practicar deportes o simplemente, dejarse acariciar por las cálidas y benéficas aguas mientras pasa lentamente el tiempo. Es la auténtica Cultura del Agua en la sociedad del Bienestar.

Localidades con el certificado de espacio saludable:

  • Balf – Villages at Lake Fertő
  • Bük – www.buk.hu
  • Kékestető – www.kekesteto.hu
  • Lillafüred – www.lillafured.hu
  • Balatonfüred – www.balatonfured.hu
  • Debrecen – www.debrecen.hu
  • Eger – www.eger.hu
  • Gyula – www.gyula.hu
  • Hajdúszoboszló – www.hajduszoboszlo.hu
  • Harkány – www.harkany.hu
  • Hévíz – www.heviz.hu
  • Parád – www.parad.hu
  • Zalakaros – www.zalakaros.hu

Fuente: Termas World